¿Cómo se puede trabajar a la par cuando los de marketing escriben los contenidos, los diseñadores hacen la composición de la página y los ingenieros la mecánica para que un Sitio funcione? ¿Qué proceso es el que permite hacer de todas estas partes un todo?

La Arquitectura de la Información (AI) es una disciplina que lleva ya casi 20 años presente en el mundo de las tecnologías de la información. Aunque es un concepto aplicable a casi el 100% de la actividad del ser humano, su uso en lo mediático ha tomado relevancia, principalmente en el desarrollo de contenido para los sitios web que se jacten de ser de gran calidad en relación a su orden taxonómico y claridad en el para qué y para quienes están orientados.

Para quien desee conocer más sobre esta manera de enfrentar un proyecto Web, no debe dejar pasar la Biblia de la AI, el libro de 1998 llamado "Information Architecture for the World Wide Web" de Louis Rosenfeld, Peter Morville que también es conocido como “El libro del Oso Polar” por su característica portada. La editorial O’Reilly se caracteriza por exponer animales en peligro de extinción para promover su protección y cuidado, pero la Arquitectura de la Información no puede estar más viva, fértil y prolífera en estos días.

Si hace unos cinco años sólo estaba este concepto en la literatura o blogs más especializados, hoy lo vemos utilizado en 40.600.000 sitios web, sólo en español, según Google a la fecha de escribir este artículo.

Sin duda hoy es imprescindible realizar un trabajo mucho más detallado y preciso en el momento del qué y cómo vamos a exponer a la audiencia el contenido que deseamos entregar en internet, ya sea para contar una experiencia de vida, informar sobre alguna noticia u ofrecer algún servicio o producto que deseamos vender, conceptos como la transposición didácticacuradoría de contenido y la propia Arquitectura de la información son de gran ayuda para que de alguna forma logremos ser visibles en la apoteósica realidad de la WEB. Internet tiene uno que otro defecto, tal vez sumando y restando, son mínimos, pero nadie puede negar que es sin duda gigante, y no es fácil destacar una estrella particular en una noche despejada con toda la bóveda celeste sobre nuestras cabezas. La inmensidad es abrumadora.

Gracias al trabajo profesional de diseñadores, desarrolladores, periodistas, expertos en el área comercial y tantos otros profesionales que trabajan en conjunto y comiencen a utilizar estas herramientas  al momento de articular una idea WEB, el resplandor de la estrella lo convertirá en una constelación, por qué no, como la “Osa Mayor”. ese resplandor y respondiendo a las preguntas que dan inicio a este contenido se llama: Arquitectura de la Información.